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A 10 AÑOS DE LA CONQUISTA ETERNA
Un repaso por los cuarenta minutos de máxima tensión donde los dirigidos por Diego Giustozzi desafiaron todos los pronósticos internacionales para sellar la ruptura de la hegemonía en el planeta del futsal.
1 de octubre de 2026 a las 8:12 p. m.

Hace exactamente diez años, el 1 de octubre de 2016, el futsal argentino tocó el cielo con las manos en el Coliseo “El Pueblo” de Cali y cambió su historia para siempre. Aquella tarde en Colombia, la Selección Argentina dirigida por Diego Giustozzi derrotó 5-4 a la poderosa Rusia en una final infartante para consagrarse Campeona del Mundo por primera vez en la historia. Fue una gesta épica que transformó el deporte en nuestro país, pasando de la cultura del sacrificio amateur al respeto y la admiración del planeta entero. Quienes vivieron esos cuarenta minutos recuerdan los corazones en la boca y las lágrimas contenidas ante el empuje ruso del final con arquero-jugador, una resistencia heroica o o que se sostuvo gracias a una mentalidad de hierro. La final fue un ajedrez cargado de nervios y efectividad pura. Rusia golpeó primero con un gol de Eder Lima, pero la reacción albiceleste fue inmediata: apenas treinta segundos después, Alamiro Vaporaki empujó la pelota en el segundo palo tras una gran jugada de Maxi Rescia para poner el empate. La mística de ese equipo se empezó a sentir cuando Leandro Cuzzolino, con una enorme templanza, clavó un remate de sexta falta para irse al descanso arriba por 2-1. En el complemento, el pívot Alan Brandi metió un doblete letal en una ráfaga de un minuto que quebró el partido, y más tarde Constantino "Kiki" Vaporaki firmó el quinto gol que desató la locura en el banco argentino.
Aquel título de 2016 no fue un milagro aislado, sino la graduación perfecta de un ciclo brillante que barrió con los premios individuales del torneo. El capitán y emblema Fernando Wilhelm se llevó el merecido Balón de Oro al mejor jugador del Mundial, mientras que un joven e imbatible Nicolás Sarmiento se adueñó del Guante de Oro, un reconocimiento indiscutido por haber sido el responsable de tener la valla menos vencida de todo el certamen. Con esas dos murallas y un plantel que venía de ganar la Continental Cup en Kuwait en el 2014 y la Copa América en Ecuador en 2015, la Albiceleste rompió la hegemonía histórica de Brasil y España, sumando su estrella dorada en las vitrinas de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). A una década de la gloria eterna, el recuerdo de esa noche sigue grabado en el pecho de cada argentino, confirmando que aquellos laureles que supimos conseguir serán eternamente nuestros.
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Fuente: .PrimerPalo.

