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BOCA VENCIÓ POR PENALES A CERRO PORTEÑO Y SE COLGÓ EL BRONCE EN EL CUADRANGULAR INTERNACIONAL DE JOAÇABA
El conjunto dirigido por Sebastián Mareco superó un polémico arbitraje frente a Corinthians y exhibió su templanza en Brasil, sumando rodaje de alta exigencia continental de cara a la recta final del campeonato de la AFA.
21 de septiembre de 2026 a las 2:03 p. m.

El paso de Boca Juniors por el Desafío Internacional disputado en el Centro de Eventos Unoesc dejó mucha tela para cortar. El cuadrangular amistoso organizado en el marco del 109° aniversario de la ciudad de Joaçaba, en Santa Catarina, sirvió como una excelente medida de exigencia continental para el equipo dirigido por Sebastián Mareco. A pesar de las complejas circunstancias que rodearon la competencia, el Xeneize demostró su chapa internacional al adjudicarse la medalla de bronce tras derrotar en la tanda de penales al duro Cerro Porteño de Paraguay, redondeando una experiencia sumamente valiosa pensando en la recta final del torneo local de la AFA. La paridad del juego se mantuvo bajo control hasta el tramo definitivo de la semifinal contra Corinthians. En lo que prometía ser una fiesta y un clásico sudamericano de élite, el desarrollo del juego se vio completamente desvirtuado por un cuestionable desempeño de la terna arbitral. El Timão se impuso por la mínima diferencia gracias al gol de Kaio López, pero el foco estuvo en la desmedida cantidad de tarjetas que sufrió el Xeneize, culminando con las expulsiones del propio entrenador Mareco y de futbolistas clave como Diego Fernández, Nicolás Leguizamón, Lucas Suárez y Ezequiel Ramírez. Una noche insólita que dejó al plantel diezmado y con una profunda sensación de injusticia.
El mérito principal de Boca radicó en su rápida respuesta anímica para afrontar el siguiente compromiso. Lejos de dejarse llevar por la frustración del escándalo previo, las alternativas tácticas y el orgullo propio salieron a flote en el cruce definitivo por el último escalón del podio. El enfrentamiento contra el Ciclón de Barrio Obrero exigió al máximo la rotación del conjunto argentino, que no solo afrontó con el obvio desgaste físico de la seguidilla, sino que volvió a sufrir el rigor con una nueva expulsión de Lucas Suárez. Pese a jugar condicionado, el equipo supo sufrir y llevó el empate hasta la última instancia. En la definición, la sólida figura de Gonzalo Starna bajo los tres palos fue determinante para contener las ejecuciones rivales, complementando la enorme puntería de los ejecutantes xeneizes desde los seis metros para liquidar la historia. Colgarse la medalla de bronce bajo estas condiciones ratificó la vigencia de un plantel que sabe competir al límite y posee el temperamento necesario para plantarse ante cualquier rival con perfil de potencia en la región.
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Fuente: .PrimerPalo.

