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CRISTIAN IGLESIAS Y EL VALOR DE HABLAR POR PRIMERA VEZ DE SALUD MENTAL
Después de tres temporadas siendo goleador de la Primera C y con un presente firme en Atlanta, Cristian Iglesias decidió dar el paso más importante de su carrera: hablar. En esta entrevista íntima, sincera y valiente, repasa su experiencia con la salud mental, las internaciones, los pensamientos oscuros y cómo el deporte terminó siendo uno de sus grandes pilares. Un testimonio necesario.
20 de mayo de 2025 a las 5:22 p. m.

-¿Por qué decidiste hablar ahora? Decidí contarlo ahora porque, después de tanto tiempo en silencio y de mantenerlo guardado —en momentos muy difíciles—, hoy me siento con la valentía, fuerza y libertad de poder expresar todo lo que viví tiempo atrás. Lo que me llevó a dar este paso es la paz con la que me encuentro hoy y la tranquilidad de haber superado todo lo malo que me tocó vivir. -¿Cómo fueron esos momentos que describís como los más duros? Sinceramente, fue una pesadilla. Un balde de agua fría. Sentía que vivía dos realidades paralelas: una era la que mostraba dentro de una cancha, y otra muy distinta la que vivía cuando salía de ahí. El recuerdo más triste de esa etapa fue ver sufrir a la gente que realmente me quiere. Me costaba muchísimo levantarme al otro día y hacer una vida normal. Ver a mi familia y amigos mirándome preocupados me generaba una incomodidad muy dura de llevar. -¿Qué pensabas que los demás veían de vos en ese momento? Creo que todos pensaban lo contrario a lo que realmente me pasaba. En la cancha y hasta que me iba, era puro carisma. Pero cuando cruzaba la puerta hacia afuera, mi realidad era totalmente distinta. Jamás me mostré decaído. Y creo que ese fue uno de los principales problemas: acumulaba muchísimas cosas y no podía soltarlas. Lo que me pasaba por dentro era justamente lo que más intentaba ocultar. -¿En qué momento pediste ayuda? ¿Qué fue lo que te impulsó? Cuando quise hacer lo peor —cuando toqué fondo—, fue el momento cúlmine en el que decidí tomar valentía y pedir ayuda. La red de contención que tenía alrededor (familia, amigos, mi pareja) fue clave. Fueron ellos los que realmente me hicieron quererme de verdad. El instante en el que sentí que necesitaba ayuda fue cuando pensé que mi vida ya no tenía sentido. Y no te voy a mentir: fue un paso muy difícil. Si no hubiesen pasado determinados pensamientos por mi cabeza, quizás no lo hubiera hecho. -¿Qué te hubiera gustado que alguien te dijera en ese momento? Me hubiera gustado que entendieran realmente lo que me estaba pasando. Que no me juzgaran de egoísta, loco o caprichoso por frustrarme y pensar en lo peor. Que pensaran en cómo se hubieran sentido ellos si yo no estaba más. Hoy tengo dos tatuajes que me hice después de esa etapa tan difícil, y con el tiempo entendí su verdadero significado. Uno dice “TODO PASA”, y el otro, que le diría al Cristian de aquel entonces, dice: “SE FUERTE Y VALIENTE.” Creo que, sin la fortaleza y valentía que tuve —y que sigo teniendo hoy—, no estaría contando esto.

-¿Qué papel tuvo el deporte en todo este proceso? El deporte fue, para mí, una montaña rusa. Un punto neutro dentro de todo lo que me estaba pasando. Había días que sentía que estaba en mi mejor momento, y otros en los que no podía más. Con el tiempo decidí verlo como una terapia. Y así lo sigo viendo hoy. Creo que el futsal se convirtió en uno de mis pilares más grandes. A pesar de lo que viví, me enseñó que ante la adversidad —con fuerza de voluntad y ganas— se puede salir incluso de las situaciones más límites. -El deporte muchas veces se muestra como un lugar de contención, pero también puede ser exigente. ¿Cómo viviste esa dualidad mientras atravesabas tu proceso? Siempre va a depender de la cabeza de cada uno. Es muy importante mantenerse en eje para que esa exigencia que, a veces, se transforma en frustración, pueda convertirse en algo positivo. Ahí es donde el deporte puede ser realmente una contención. -¿Sentís que en el ambiente del futsal se habla lo suficiente de salud mental? No, sinceramente no creo que se hable lo suficiente ni que se le dé la importancia que merece. Hace poco vi lo que vivió Gonza Abdala, y cada vez son más los casos que salen a la luz. Lo felicito por tener la fuerza de expresarlo. Pero también me preocupa la cantidad de casos que no se conocen, porque no pueden contarlo y lo siguen atravesando solos. Los clubes pueden acompañar mejor estas situaciones si, más allá de tener psicólogos deportivos, también generan espacios específicos y profesionales para hablar sobre la salud mental. Que los jugadores sientan que tienen un lugar seguro, donde se los escucha, sin miedo ni juicio. -¿Qué importancia tiene hoy la salud mental en tu vida? Hoy es fundamental. Creo que si no le hubiera dado la importancia que merece, no estaría contando todo lo que viví. Hablo seguido del tema y es una de las cosas que más me ayuda. Me libera. -¿Qué mensaje le darías a alguien que está pasando por algo parecido y no se anima a hablar? De corazón, les diría que lo importante es hablar, pedir ayuda y no tener vergüenza ni miedo de contar lo que uno está viviendo. Sé que a veces es difícil que los que no lo vivieron nos entiendan. Pero la gente que realmente te quiere va a tener empatía y va a tratar de ponerse en tu lugar. Nada está perdido. Tenemos una vida por delante, proyectos, sueños, y muchísimas personas que nos quieren ver bien. No hace falta tocar fondo para empezar terapia. Siempre hace bien hablar con alguien y descargar todo eso que uno guarda adentro.
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Fuente: .PrimerPalo.

